Industrias Conserveras de Ayamonte (Huelva)

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La industria conservera en Ayamonte ha sido y es el resultado de la mezcla producida por el trabajo y tesón  de sus gentes, de la experiencia de éstos en tierras gallegas y de la aportación de los emigrantes, sobre todo portugueses y levantinos, que acudieron a Ayamonte atraídos por la gran cantidad de pesca existente en esta zona. Esta industria ha sufrido a lo largo de su historia momentos de desarrollo y  crecimiento y épocas de grandes retrocesos, bien por la merma en la capturas o la presión de la industria exterior.

De las numerosas charangas y fábricas de conservas existentes durante la primera mitad del siglo XX, sólo dos continúan hoy produciendo: Concepción Hermanos y Pesasur.

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Fábrica de Conservas de Ayamonte (Huelva). Muelle Norte. Fotografía: Teresa Rubio

DATOS DE IDENTIFICACIÓN

  • BIEN CULTURAL: Fábricas de Conserveras de Ayamonte
  • UBICACIÓN: Ayamonte (Huelva)
  • TIPOLOGÍA: Edificio civil.
  • CRONOLOGÍA: Industria salazonera: siglos XVI-XIX.  Industrias conservera: siglos XIX-XX.

 

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DESCRIPCIÓN DEL BIEN

Las  industrias conserveras han estado históricamente presentes en Ayamonte como prueban tanto el hallazgo de restos arqueológicos vinculados con la salazón del pescado, como la presencia de antiguas fábricas de salazones y conservas, que aún se mantienen en pie, aunque abandonadas, en la ubicación donde se desarrolló la industria conservera en Ayamonte, distribuida por los muelles del Norte, Poniente y Sur.

Presenta un tipología de establecimientos industriales en función del tipo de actividad desarrollada: fábricas de conservas, salazones y charangas.

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Ampliación del muelle Sur (1920). Fuente: Archivo del Puerto de Huelva. Legajo 1404. r5386.

APUNTES HISTÓRICOS

La pesca y la salazón han sido prácticas habituales en las costas onubenses, como lo atestiguan los numerosos restos arqueológicos fenicios y romanos hallados. Existen documentos que hablan de la pesca del atún y la sardina y su posterior salado para el comercio, ya en la Edad Media. Así como de gentes trabajando en estas costas atraídos por abundancia de la pesca en el siglo XVI.  

A partir del siglo XVIII se asientan en las costas onubenses barcos de comerciantes y pescadores procedentes del Levante español, principalmente de Cataluña, que comparten con los locales la captura y salazón del pescado, principalmente atún y sardinas, para después enviarlas por barco a puertos levantinos. Este desarrollo pesquero e industrial provocado por el incremento de capturas repercutió de manera negativa en la merma del pescado en la zona y en la pérdida de embarcaciones tradicionales, provocando la proletarización de la población pesquera. Es el momento en que algunos empresarios ayamontinos deciden marchar a Galicia en busca de más negocio.

El siglo XIX representa una época de esplendor para la industria en Ayamonte. Por un lado, muchos levantinos se marchan dejando abierta rutas de mercado con el levante que los empresarios locales aprovechan, llegando muchos armadores a ampliar su negocio a la salazón de sardinas con las llamadas charangas. Destacan en este momento los industriales José María Gutiérrez Barroso y los hermanos Feu Zamorano. Por otro lado, en el siglo XIX se produce una revolución en la industria conservera con la implantación del escabeche y el sistema de enlatado. Revolución que los empresarios ayamontinos conocen gracias a sus relaciones con Galicia, donde surgen las primeras conserveras, y que adoptan en sus fábricas. Aparecen almacenes de mayor tamaño que incorporan nueva maquinaria. En concreto, es en 1887 cuando se tiene constancia de la primera fábrica de conservas “fábrica de salazones, escabeches, fritos”.  A finales del siglo XIX encontramos dos grandes sociedades “Feu Hermanos” formada por Manuel y Antonio Casanovas,  y “Pérez Hermanos” Miguel y José Pérez Barroso, ambas dedicadas a las salazones de pescado.

Se observa, en este período, un aumento de peticiones de rellenos del río, restando terreno a la marisma circundante, para colocar nuevas fábricas ya que éstas necesitaban situarse cerca del mar y poseer su propio embarcadero para la carga y descarga del género. Las principales industrias conserveras y salazoneras se ubicaron en los llamados Muelle de Norte y Muelle de Poniente. 

“Ayamonte no tiene más vida que la de la industria pesquera, al estado floreciente de ésta y las de ella derivadas, debe su actual relativo bienestar y no cuenta con muelles en condiciones de hacer cómodo y rápidamente su tráfico, ni con fábricas en número suficientes para producir cuanto exige la creciente demanda, en todos los mercados europeos y aún de ultramar, de sis productos de conservas y salazones de pescado. El mal estado de los embarcaderos actuales, casi aterrados, la imposibilidad del tránsito de vehículos capaces de grandes cargas hacia el muelle de Poniente, por la estrechez de sus vías que a él conducen, entre la plaza de la Constitución y calle Real, y la configuración de la parte baja del pueblo, dividida en tres zonas aisladas entre sí para los efectos dichos por el baluarte y las grandes de la parte en la que se halla el matadero, indican bien claramente la necesidad de un nuevo muelle que, por su situción, resuelva por completo el problema del tráfico, y en el plano general puede verse que el emplazamiento obligado de este muelle ha de ser el que se le asigna en la boca del estero de la Ribera, cuyos atracaderos están inutilizados también, por los aterramientos, para los barcos que no sea lanchas de pasaje” (ARCHIVO DEL PUERTO DE HUELVA, 1920: Legajo 1404).

Este crecimiento atrae a nueva población procedente tanto de pueblos cercanos como de otros más lejanos como Galicia, Portugal o el Levante. Este considerable aumento de la población, que se ubica en los alrededores de las fábricas, empuja a los industriales a construir casas para albergarla, así aparecen los llamados brasiles: el brasil de los Pérez y el brasil de los Gómez.

De todas la fábricas existentes a principios del siglo XIX desatacan, por su producción y continuidad, las pertenecientes a cuatro familias: Pérez, Feu, Vázquez y Gómez. Algunas de estas familias se emparentaron quedando unidas las fábricas, destacando hasta los años sesenta la Fábrica Feu Hermanos.

La época de crecimiento y esplendor vivido a finales del siglo XIX y principios del siglo XX no fue continuo y se vio limitado por tres factores:

  • dependencia de una buena temporada de pesca
  • mal estado en que se encontraban las comunicaciones terrestres desde Ayamonte. El transporte por tren era defectuoso por los altos costes y la negación en muchos casos de transportar el pescado. No es hasta 1936, y por necesidades bélicas, cuando se culmina la línea férrea entre Ayamonte y Huelva que se había iniciado en 1913.
  • fin del Tratado Comercial Pesquero con Portugal en 1911 que deja a Ayamonte sin uno de sus principales abastecedores de pescado. El tratado no se renueva y tras algunas disputas con Isla Cristina -que sí tenía flota pesquera- llegan a un acuerdo en 1915 por el que Isla Cristina venderá el excedente de su pesca a las industrias ayamontinas, solucionando uno de los factores que impedían el desarrollo conservero de Ayamonte.

Esta situación de desabastecimiento provoca una cambio en los industriales ayamontinos que se deciden a comprar nuevas embarcaciones. Ésto unido al aumento de la pesca y el estallido de la Primera Guerra Mundial estabilizó e incluso hizo crecer a la industria conserva. La Gran Guerra, gracias a la neutralidad española, supone el acceso a nuevos mercados. Pero este período de crecimiento acaba con el fin de la Primera Guerra Mundial y la presión que las industrias conserveras lusas, que habían crecido gracias a las políticas de exportación ventajosas que Portugal aplicó en ellas, ejercieron en el comercio exterior.

En 1928 se crea el Consorcio Nacional Almadrabero, en cual monopolizó, gracias al apoyo de la legislación aprobada por el estado, la producción de conservas de atún, dejando a los empresarios locales sin una de sus mayores fuentes de beneficio y teniendo que centrarse en las conservas de sardina y caballa. Éstas subieron de precio por el aumento de la demanda. Se produjo, en manos del Consorcio, el cierre de almadrabas y la centralización de la producción en una sóla fábrica. Esta situación acabo con muchas pequeñas fábricas en Ayamonte que unido a la crisis de 1929, que supuso importantes aranceles para las exportaciones españolas, provocó la emigración a Galicia y Portugal de muchos empresarios ayamontinos. 

Las ventajas establecidas desde el estado para el Consorcio se mantuvieron hasta el cierre de la empresa que se produce en 1972, aunque su fábrica en Ayamonte se cierra unos años antes, a  finales de 1960.

Pese al monopolio creado con el Consorcio Nacional Almadrabero, el final de la Guerra Civil supone un relanzamiento de la industria conservera ya que la conserva se convierte en producto de primera necesidad, cambiando así el destinatario de esta industria hacia el comercio interior.

Hasta los años 50 esta época representa una periodo de notable crecimiento, en el que además de las tradicionales familias conserveras, aparecen pequeños industriales que incluso se transforman de salazoneros en conserveros. Es tal la expansión que algunos industriales ayamontinos amplían sus negocios montando fábricas en Galicia, Portugal o Marruecos. 

En la década de 1960 concurren diversos aspectos que hacen que esta industria ya no sea tan ventajosa, forzando el cierre de muchas factorías. Entre otros se produce el agotamiento de los caladeros de pesca; se inicia la regulación de los seguros sociales; no se modernizan las empresas debido a su descapitalización lo cual imposibilita su modernización y con ello su reducción de costes; y por último el nuevo tratado con Portugal. 

Actualmente sólo dos conserveras siguen activas en Ayamonte: Conservas Concepción y PESASUR, esta última surge en los años ochenta como unión en cooperativa de tres empresas de salazón y conservas.

Conservas Concepción Hermanos es una empresa familiar, fundada por Ana María Valero en 1889 cuando compra la primera charanga para la manipulación del pescado. Años más tarde su hijo Antonio Concepción Valero emigra a Galicia ante la escasez de pescado en Ayamonte. Quince años después y aún vinculado a la industria del mar, regresa a Ayamonte y continúa con la industria salazonera. Es durante la posguerra cuando pasa a ser industria conservera, ya que es su hijo Antonio Concepción Reboura el que continúa con la conserva de pescado fundando su empresa y comercializando bajo la marca “Reina del Guadiana”, llegando a ser una de las más importantes de Ayamonte. Esta familia diversificó sus negocios en otros campos: actividad fresera, acuicultura, entre otros, lo cual les permitió aguantar en las numerosas épocas de crisis. Asimismo, poseyeron barcos para la pesca de la sardina y la caballa pero con la crisis del sector pesquero cesaron esta actividad. Suceden a Antonio Concepción en la dirección de la empresa, comprando dos empresas conserveras ayamontina: Martín Navarro con la marca “los miguelitos” y Pérez y Feu con las marcas Lola y Rita. Su pervivencia se debe, sobre todo, a su carácter familiar y a la implicación de sus miembros en la misma; pero también a las mejoras en el transporte y refrigeración del pescado y a los cambios en las tendencias del mercado donde, además de las innovaciones tecnológicas, se prima el carácter artesanal de la producción. 

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Fábrica en los años 60. Archivo Empresa Concepción Hermanos

MÁS IMÁGENES HISTÓRICAS, acceso al Banco de Imágenes de Gentes del Mar

 

SITUACIÓN ACTUAL

  • TITULARIDAD: Propiedad Privada
  • SITUACIÓN: Las antiguas naves de las conserveras situadas en el muelle norte se encuentran abandonadas. En cuanto a las naves del muelle sur están algunas actualmente reconvertidas y ocupadas con negocios dispares como restaurante, parking o supermercados.
  • PROTECCIÓN DEL ENTORNO: P.G.O.U Ayamonte y Plan de Ordenación del territorio del Litoral Andaluz.
  • VISITABLE: No existe una gestión de visitas
  • ESTADO DE CONSERVACIÓN: Regular / Malo

 

GALERÍA DE IMÁGENES

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Fábricas de conservas de Ayamonte. Fotografía: Teresa Rubio y David Villalón

Acceso a imágenes en el Banco de Imágenes del Proyecto Gentes del Mar

 

INFORMACIÓN RELACIONADA

  • CÁCERES, R.: Mujeres, fábricas y charangas: el trabajo femenino en el sector conservero de Ayamonte. Consejería de Cultura. Junta de Andalucía. 2002. Huelva.
  • RÍOS JIMÉNEZ, S.: “La industria conservera de Ayamonte: desde sus orígenes hasta la Segunda República”. En  IV Jornadas Niceto Alcalá-Zamora: Priego de Córdoba, 2, 3 y 4 de abril de 1998. Diputación de Córdoba. 1999, pp. 293-318. ISBN: 84-921375-5-X
  • RÍOS JIMÉNEZ, S.: “La industrialización de la pesca en la provincia de Huelva (1800-1930)”. En Historia agraria: revista de agricultura e historia rural, nº 28. 2002, pp. 45-68.
  • RÍOS JIMÉNEZ, S.: “La asociación de Armadores de Buques de Pesca y fabricantes de conservas de la Provincia de Huelva (1918-1935): la primera patronal del sector pesquero andaluz”. En FERIA MARTÍN, J.; DE LARA RÓDENAS, M.J. (coord.):  La historia de la provincia de Huelva: balances y perspectivas: (actas del I Encuentro sobre Bibliografía: La investigación Histórica en la Provincia de Huelva). Diputación Provincial de Huelva. 2007, pp. 357-366. ISBN 978-84-8163-426-6

 

INFORMACIÓN COMPLETA DEL BIEN

Acceso a la ficha de la Industria Conservera de Ayamonte